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¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

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¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Administración el Dom Sep 23, 2012 1:02 pm

Recuerdo del primer mensaje :


PRIMERA TRAMA GLOBAL
hora: 21 Horas | Treintaavo Aniversario del Club Velvet 69 | Cualquiera que pueda y deba participar
¡Helsinki. ¡Eliseo o Infierno?!

Helsinki es fría, en todos los sentidos de la palabra, pero no por eso, la capital de la nórdica Finlandia deja de tener un encanto especial, uno muy particular. Sus curiosas y brillantes noches de verano, sus cafés al aire libre y sus espectáculos de luz están atrayendo últimamente a muchos turistas.

La mejor época para disfrutar de la capital finesa es durante los meses de verano, julio y agosto, cuando el sol se posa en el cielo durante la mayor parte del día y de la noche. Es también la mejor época para disfrutar de sus mercados y sus terrazas al aire libre. En Helsinki disfrutaréis mucho los amantes de la naturaleza. La ciudad tiene una gran cantidad de parques y rutas en bici, además de galerías y museos, y una buena selección de lugares para salir de noche. Tiene unos 450 años, y nos recibe con sus limpias avenidas, bordeadas de edificios de arquitectura gótica y art deco. Todo encaja con la naturaleza. Parques llenos de árboles, flores, liebres, faisanes y hasta algún alce espiando a la multitud. Todo ello rodeado por las frías y cristalinas aguas del Báltico.

Una ciudad magnifica, con características físico-geográficas grandiosas, tan majestuosa que es increíble que pueda acoger otra cosa. Si, la ciudad es la cuna de la trata de personas, que trae consigo los peores crímenes que se puedan concebir en una sociedad: Tráfico de drogas, prostitución, esclavitud moderna, y en los peores casos, baños de sangre que tiñen las paradisiacas calles de la capital de un rojo pasional, un rojo carmesí.

Detrás del tráfico de drogas hay víctimas invisibles de la violencia sexual. Sí, la esclavitud sí existe. A principios del primer cuarto del Siglo XXI, un fenómeno contra la libertad y la dignidad del ser humano sigue latente en dimensiones aún no identificadas ni con estadísticas confiables. Se dice que actualmente unos 23 millones de seres humanos son esclavos en todo el mundo. Se preguntarán ¿cómo así que hoy hay esclavitud ? ¡Pues sí! La esclavitud en el siglo XXI, conocida actualmente como la trata de personas, es la peor forma en la que un ser humano puede ser reducido en objeto comercial mediante diversas formas: la explotación de la prostitución ajena en adultos, la explotación sexual en niños y adolescentes, el trabajo forzado y el reclutamiento forzado. ¿Dónde puede suceder algo tan doloroso? ¿En la India, en Moldavia, quizás en Guinea Ecuatorial? Allá sucede, pero aquí también. En nuestro país la esclavitud existe y la cuna de esta es nuestra amada Helsinki.

Bajo las sombras y tinieblas del Velvet 69 los más viles crímenes perpetrados por humanos se están librando, estos bajo el amparo de los dueños y socios del lugar, una mujer y cuatro hombres con una inteligencia y astucia solemne que pueden enredar en sus marañas incluso, hasta aquellos que se ufanan de ser inocentes.

Una guerra en las calles a punto de iniciar. Sospechas justificadas e injustas comenzaran a surgir… una guerra de poder, sobrevivencia y ambición traspasará las paredes del hermético lugar, en donde hasta el más simple y honrado ciudadano podrá verse envuelto en una conflagración sin fin. El lema de ahora en adelante será “no confiar en nadie y mucho menos fiarse de alguien”, esta es la ley de la jungla, en donde solo el más fuerte podrá sobrevivir.

(…)

" Si quieres fingir desorden para convencer a tus adversarios y distraerlos, primero tienes que organizar el orden, porque sólo entonces puedes crear un desorden artificial. Si quieres fingir cobardía para conocer la estrategia de los adversarios, primero tienes que ser extremadamente valiente, porque sólo entonces puedes actuar como tímido de manera artificial. Si quieres fingir debilidad para inducir la arrogancia en tus enemigos, primero has de ser extremadamente fuerte porque sólo entonces puedes pretender ser débil.."
Sun Tzu “El Arte de la Guerra”


La poca iluminación del lugar brinda un ambiente íntimo y tranquilo a pesar del gran bullicio que retumba y hasta en ocasiones traspasa las paredes dejando en el aire miles de susurros que se esfuman en los pensamientos insanos de los presentes. Ciudadanos ilustres con antifaces que permiten ocultar algunas identidades transitan por entre los pasillos y el salón central del Velvet adornado con rosas color carmesí y tules de un color blanco que discrepan en su totalidad con la poca inocencia que habita en aquel lugar. Un gran banquete, los mejores vinos, agradables caballeros, hermosas y despampanantes mujeres todos vestidos y maquillados para estar a la altura del evento, el treintaavo aniversario de la creación del Gran Velvet 69, club que de la mano de su principal dueña Anneli Nurmi, había tomado un nuevo aire arrebozando y captando el interés de esta gran ciudad, agentes de la ley, políticos, ciudadanos ejemplares, grandes empresarios,.. todos acuden continuamente a su refugio oscuro para saciar hasta sus más perversos deseos.


Planeada y orquestada por la señora Nurmi, la fiesta de esta noche promete ser el evento del año, evento que transcurre en suma calma, con saludos que van y saludos que vienen, dejando ver como la hipocresía se alza victoriosa esta noche, yendo muy de la mano con la intriga y los murmullos sobre las miles de cosas que encierran este enigmático lugar y los socios y su dueña.


Un golpe intermitente se escucha en el micrófono pretendiendo llamar la atención de todos los presentes. Una jovencita de cabellos rubios como el oro y de rostro amable y juvenil da inicio a la recepción, recitando el programa de esta noche, el cual, al parecer estaría lleno de grandes eventos y sorpresas para los asistentes. Se presenta a los nuevos socios del Velvet y después de ello se inicia con el primer show que amenizará la noche. Tablas, sitaras, tampuras, flautas y tambores dan el ritmo y marcan el paso de una mujer de facciones indias que sale bailando y moviendo sus caderas al ritmo del asiático ritmo. Sus insinuantes movimientos logran cautivar a los asistentes, tanto, que en ese mismo momento ignoran todo aquello que sucede fuera aquel espacio en que se encuentran. Misterios y desagradables hechos nublarán el evento. Misterios y hechos que alcanzarán estados y reacciones inesperadas. Algo aberrante esta a punto de suceder en el Velvet 69, algo que manchará no solo la reputación del lugar sino que hará de este evento uno de los más memorables y no propiamente por el lujo que se destila, sino porque marcará la memoria y la vida de cada uno de sus participantes. Y aún así ¿te atreverás a participar? Vamos, que todos tienen ya su pase de cortesía.


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PRIMERA TRAMA DEL FORO
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Normas

1.- Respetar las 10 líneas mínimas que exigen por rol.

2.- Poner una foto de cómo van vestidos en spoiler por lo menos en uno de sus post para que quede registrado. Después si lo desean dejar el spoiler en la firma así no tiene que pegar en cada post como están vestidos. La fiesta es formal.

3.- Se aplican las reglas normales del foro como, no responder por otros, escribir sin faltas de ortografía, etc.

4.- No hay orden de roleo, la idea es avanzar en la trama, sin trabar a la gente que está inspirada para contestar, así que cada quien contesta cuando lo desee, de esa forma se evitan problemas.

5.- Tratar de que los post no sean tan extensos, de este modo se podrá avanzar rápidamente.

6.- Todo usuario que participe, ganará 50 pts. por entrar y mantenerse en la historia.

7.- Divertirse. No es una norma... es una ordén.



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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Invitado el Lun Oct 08, 2012 3:24 am

Estaba muy intrigado y expectante la verdad por lo que me deparaba el destino para esa noche, todo el mundo en la ciudad hablaba de eso y de nada más, del gran festejo por la trigésima década del Velvet, lo cual me daba mucha gracia por la ironía de la situación. Todos negaban asistir y conocerlo, todos lo criticaban y defenestraban por ser un lugar que fomentaban las miserias mas bajas de la sociedad, pero nadie dejaba de asistir a su cumpleaños, hasta las grandes señoras de la alta sociedad que se horrorizaban tan solo de escuchar su nombre. Pero esto no era lo único que lo hacia interesante y hacia que la fiesta me llamara la atención, sino el saber que habían planeado para esta noche cada una de las personas que podrían llegar a sobresalir, como los nuevos socios, los policías si iban, los traficantes, todos estarían expectantes a su oportunidad. Quizás ella también fuera, seria interesante volver a verla, pero para eso había tiempo, después de todo estaba acá por ello, nada mas me ataba a ningún lado.

Debía estar impecable para esa noche, mas aun después de la compañía que iba a tener para semejante evento, debía superar las expectativas ampliamente sorprendiendo a todos los presentes a su lado. Mientras revisaba el placard del hotel con todos mis trajes sonreía divertido, seguramente iba a ser una noche más que divertida, desde el comienzo seguramente iba a ser muy entretenida. Entonces lo encontré, el atuendo ideal y perfecto para esta noche, sacándolo lentamente para admirarlo un momento mas, sin dudas era el correcto e indicado. Lo deje sobre la gran cama de la suite, tomando luego el teléfono y avisándole al servicio del hotel que en unos cinco minutos debían pasar a recoger mi vestimenta para dejarla impecable para esta noche. Luego me acerque y saque una camisa que iba a hacer juego perfecto, al igual que unos zapatos especialmente diseñados para ese traje, todo debía combinar perfectamente. Deje todo sobre la cama y me adentre en el baño, relajándome en el hidromasaje, cerrando mis ojos y dejando que mi mente vuele, recordando viejas noches, antiguos encuentros que sentía como si estuvieran pasando en ese mismo instante, no podía quitarla de mi cabeza. Suspire sintiendo el agua golpear mi cuerpo aun con los ojos cerrados, debía controlar esos pensamientos y deseos si quería que todo saliera bien, también era una noche de trabajo para mi. Todo iba a salir perfecto si o si, no aceptaba otra cosa, mas aun si era un trabajo a realizar.

Después de casi cuarenta minutos en el baño, camine lentamente al cuarto terminando de secarme el cabello, notando que no estaba solo en la habitación. Una joven mucama del hotel estaba terminando de dejar la ropa recién planchada de forma impecable sobre la cama cuando me vio, y se puso completamente roja. No pude evitar reírme y seguir caminando rumbo al ropero, sin prestarle mucha atención mientras terminaba de secarme el cabello, para después terminar de decidir si llevar o no algún sombrero esta noche. Escuche detrás mío como la puerta se cerraba, de vuelta estaba solo por lo que me gire y comencé a vestirme, colocándome el pantalón blanco del traje, la fina y delicada camisa lila, el saco blanco del traje y para terminar unos zapatos blancos exactamente del mismo color que el traje. No llevaría corbata ni moño, no hacia falta me agradaba como quedaba así el atuendo, desabrochando los primeros botones de la camisa. Estaba completamente listo para ir a buscar a mi hermosa acompañante, por lo que tome mi teléfono y confirmar la limusina que había pedido, la cual ya estaba esperándome en la puerta del hotel. No podía buscarla en algo menor, su entrada y llegada debía ser completamente impactante para todo el mundo, hasta a sus nuevos colegas, y yo iba a ayudarla en eso.

Me baje de la limusina en el momento en que llegamos a su nuevo hogar, una antigua y gran casona con un amplio jardín, realmente una belleza de la arquitectura. Toque el timbre y me hicieron pasar, por lo que la esperaba al borde de la escalera de espalda a ella, mirando por un momento mi teléfono hasta que la escuche hablarme, por lo que lo guarde y me gire sonriendo con mi mano en el bolsillo del pantalón. Realmente estaba deslumbrante, tome su mano y la bese sin apartar mi mirada de sus ojos * Gracias… y mirándote así… * comente dejando un pequeño silencio para admirarla * Superaste mi nivel con creces… * agregue aun sonriendo mientras nos encaminamos juntos a nuestro transporte, para subir y partir finalmente al gran evento que nos esperaba, ahora ambos éramos partes claves de este magnifico show. El viaje fue demasiado corto, no sabio si por la expectativa o por el hecho de que pensaba en mil cosas a la vez, pero habíamos llegado demasiado rápido.

Baje primero para luego abrirle la puerta a Cameron, mientras sentía atrás mío como las cámaras no paraban de sonar, y los flashes estaban en todos lados. Cuando se tomo de mi brazo mire a la prensa, sonriéndoles ampliamente y sin mas entramos al lugar, lugar que supero mis expectativas, debía reconocerle a Anneli que había realizado un trabajo excepcional. Una vez dentro recorrí el lugar rápidamente con la mirada, notando a varios habitúes del Velvet, algunos que conocía otros que no tanto, nada llamaba mi atención hasta que la vi, con un vestido rosa realmente precioso, tan sensual y atrapante como siempre o quizás mas, solo le sonreí mientras la miraba un momento para luego seguir observando y saludando con un gesto a quienes podía llegar a conocer, ya me acercaría mas tarde a ella, pero todo a su debido tiempo, debía controlarme. También note como alguien nos miraba, no lo conocía pero claramente nos miraba a nosotros y no estaba muy feliz por eso, seguramente algún conocido de Cameron por lo que sonríe de forma triunfante y altanera mirándolo por un momento fijamente, para luego continuar caminando a la par de Cameron. Al igual que ella tome una de las copas de champagne sonriendo al ver como la iluminaban y luego comenzaba la primera atracción de la noche, realmente era hipnotizante pero podía imaginarme mejores cosas y atracciones * Si… se ve muy interesante… * desvíe mi mirada hasta sus ojos y tomando otro trago agregue * Aunque vos haciendo esa danza en un cuarto privado seria mucho mas interesante… * y volví a mirar el lugar y entonces la vi a Hayley, toda maquillada y disfrazaba. Si estaba acá era porque algo pasaba, debía estar al tanto si era así por lo que disimuladamente mientras volvía a mirar el show le envíe un mensaje de texto que decía “Que estas haciendo acá? Que tenes planeado? Que sucede?”

vestimenta:
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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Invitado el Mar Oct 09, 2012 1:17 am

La noche estaba resultando perfecta. Gente demasiado importante e influyente estaba apareciendo por el evento y eso me hacia sonreír, necesitaba de aquellos contactos para ampliar el negocio, el capital, los ingresos. Era una mujer que siempre iba por más y a pesar de que nos encontrábamos en un evento de esta envergadura no podía quedarme tranquila, tenía que actuar como había aprendido en mis años de principiante.

Lo vi entrar al momento que giraba para acercarme a una de las camareras y tomar una copa, iba demasiado bien acompañado, claro como debía de esperarse… disimuladamente le “eche un ojo” a la nueva socia del velvet, su vestido negro la hacía aun más hermosa y un fuego comenzó a surgir en mi interior. Que me estaba pasando? Robbin Lear no sentía celos de nadie y mucho menos competencia.

La música se detuvo y el reflector la enfoco presentándola, era mi oportunidad para aparecer ante ellos y demostrar que no me afectaba lo que él pudiera o no hacer, a fin de cuentas ambos éramos libres, independientes y con gustos bastante exquisitos como para privarnos de ellos, además (sonreí al pensarlo) no éramos nada. Espere un momento hasta que la luz cambio de posición y me puse en frente de ellos –buenas noches- dije con voz segura y fuerte mirándolos de a uno con una sonrisa en mis labios –no quería perderme la oportunidad de felicitarte Cameron por tu nuevo puesto –me acerque a ella y le di un beso en la mejilla –y felicidades a ti –mire a Neal fijamente a los ojos –no podrías haber elegido mejor compañía para esta velada…- medite un segundo – ambos en realidad son afortunados de acompañarse…- alce mi copa –brindo por ello –y bebí mientras mis ojos se posaban detrás de ellos en el hombre que pasaba justo por ahí en dirección a la barra, lo habían nombrado hacia un momento y también quería presentarme ante él.

Volví la vista a mis compañeros – si me disculpan, tengo una fiesta que presenciar y gente que conocer – le guiñe un ojo a Neal –que se diviertan – pase a su lado rozándolo mientras caminaba hacia el lugar en donde estaba mi nuevo y quizás futuro cliente. Sabía que me divertiría y que la noche acababa de comenzar. Atrás deje a la pareja que parecía pasarlo tan bien, mi aire de superioridad y grandeza me acompañaba y me sentía airosa después de aquella situación, le había demostrado lo fácil que era verlo con otra y lo simple que era estar con alguien más. Me sentía poderosa e importante.

Llegue hasta el otro socio, apuesto y serio. Me mordí el labio mientras lo rodeaba – Anneli Nurmi cada día me sorprende mas, sus socios no descienden del grado de guapos y apetecibles –dije cerca de su oído antes de colocarme en frente de el –Luca Falcone…-lo mire de pies a cabeza y extendí mi mano – Robbin Lear, mucho gusto…- le sonreí y me relamí los labios –me complacería invitándome una copa?- pregunte sin quitar mi mirada de la suya, el objetivo de esta noche era hacer negocios y no me iría de aquí sin ellos.
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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Luxx A. Afrodakis el Mar Oct 09, 2012 4:45 pm

Los nervios que solía tener cada vez que Åke se encontraba cerca, inundaron su cuerpo en el instante en que lo vio y poso sus ojos sobre los de él por una fracción de segundos. Lo suficiente como para que Luxx temblara de pies a cabeza. Era increíble lo que una sola persona era capaz de hacer sobre ella misma. Lo había esperado. La única razón por la cual no había telefoneado aquella noche, simulando estar indispuesta, era para verlo. Perderse en aquellas orbes profundas, en aquella mirada que simplemente la desarmaba. Le costaba creer aún que aquel detective se hubiese fijado en una simple barwoman como ella. Siempre se lo había imaginado, o lo había visto rodeado de despampanantes bellezas. El Velvet solo aceptaba a las mujeres más hermosas para que los hombres se vieran atrapados, y cayeran en la trampa de la tentación. ¿Cuántas veces había tenido el infantil deseo de que se fijara en ella, tan común y corriente, en comparación de las demás chicas? ¿Cuántas veces imagino y soñó poder estar en sus brazos y aspirar su olor a menta y cigarrillo? Estaba jodida. Se había enamorado. Ella, que tantas veces se había burlado de aquel sentimiento, que pensaba que jamás llegaría ese momento... Se había enamorado. Y de Åke. Aquellos sentimientos que afloraban en su interior eran totalmente nuevos. Y era odio no saber como reaccionar. Mordió su labio inferior, bebiendo rápidamente otro sorbo de agua, y suspirando. Enamorada.

- Buenas noches Åke - saludo, en el momento en que borraba todos aquellos molestos pensamientos de su mente. Lo mejor sería dejar aquello para analizarlo cuando estuviera sola. Sinceramente, en ese instante, tenía cosas más importantes que hacer... Como hablar con aquella persona que le robaba el sueño y le quitaba el aliento con solo una mirada o una palabra. - Te ves... guapo - le guiña un ojo, mientras le servía su vodka solo, casi antes de que se lo pidiera. Ya sabía de antemano lo que iba a pedir. Había sido rara la vez que le había servido algo distinto. - Demasiado guapo a decir verdad - agrega con una pequeña sonrisa dibujada en su rostro, dejando el vodka sobre una servilleta en la barra - ¿Te perderás el espectáculo? - preguntó con curiosidad, apoyándose sobre la reluciente madera, intentando conversar de algo para evitar caer en la tentación de sus labios. No era prudente que... lo que sea que tuvieran se mostrara a la luz. y menos en aquel lugar, en donde no se podía confiar ni en la propia sombra.

- Aguárdame un momento - le pidió al moreno, alejándose y yendo a atender a otras personas que se habían acercado. Muchas, muchas bebidas para servir, y muchos cócteles para preparar. Y ni siquiera llegaban a la mitad de la velada. Ya se estaba imaginando lo cansada que estaría una vez que terminará. Era una suerte que hubiera llevado un bolso en donde tenía unos pantalones y unos tennis. Los tacones que estaba obligada a usar junto con el disfraz le eran demasiado incómodos. - Gracias - musitó a los clientes que fueron con sus bebidas servidas, y volvió nuevamente hacía Åke - Hola de nuevo extraño - soltó una breve risa, observándolo, luego de escuchar los comentarios de él - ¿Compensarlo? El masaje suena muy tentador como para declinarlo - suspiró, asintiendo. Ahora, más que nunca, quería que esa noche llegara a su fin. - ¿Qué tal la estás pasando? - pregunto, mirando a su alrededor, y notando cada vez más personas que llegaban y llegaban - ¿Esta interesante la velada?
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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Luca Falcone el Mar Oct 09, 2012 6:14 pm

El cruce entre el punto en que me había encontrado haciendo mi parte de presentaciones y lo que correspondía por mi posición, el punto en el que me había encontrado cuando la luz del reflector había caído sobre mí mientras la chica al micrófono anunciaba mi identidad, y el punto al cual me dirigía en la barra no había sido realmente fácil ni fluido, básicamente porque cada tantos pasos era detenido para saludar a una nueva persona que se presentaba, algunas de ellas incluso elevando sus máscaras para que pudiese asociar sus voces a una cara además de al nombre. Sin embargo, tampoco era imposible, y finalmente llegué al punto que había estado esperando llegar, con los labios secos por haber tenido que hacer uso de la palbra, incluso teniendo que practicar mi muy limitado finés para pedir que se me hablase en inglés.

Pedí rápidamente un vaso de whisky, que la bartender en cuestión, cubierta con un ridículo vestido que la hacía parecer un pavo real (vamos, todo el mundo sabía que eran los machos de la especie los que lucían esas plumas, ¿qué pretendía?), se apresuró a servirle antes de volver a concentrarse en un cliente en particular, cosa que no se le pasó por alto, pero en la que no alcanzó a meditar por mucho tiempo antes de que una agradable voz femenina susurrase en mi oído un halago por lo demás agradable de escuchar en un tono como el que había usado. Giré mi cabeza para ver de quién se trataba, pero para entonces la mujer ya se ponía delante mío, todo un espectáculo de sensualidad en sus movimientos estudiados, y antes de que pudiera decirle cualquier cosa ya se estaba presentando.

-Estaba a punto de decir que estaba en desventaja en cuanto a la información sobre la identidad ajena-
le dije en inglés mientras tomaba su mano y depositaba un beso caballeroso en el dorso de la misma. -Por lo demás, debo reconocer que las mujeres hermosas no se limitan a las que trabajan en el Velvet, sino que aparentemente se pueden encontrar excepcionales ejemplos del sexo femenino entre quienes simplemente asisten al mismo- comenté mientras mi mirada la recorría de abajo arriba, notando cómo se relamía los labios. -Por supuesto, faltaba más, ¿qué es lo que se sirve?- contesté, mientras tanto llamando la atención de otro de los bartenders.
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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Invitado el Jue Oct 11, 2012 11:14 am

Alce la mano una vez mas, no podía creer que no pasara un puto taxi por la calle, a donde se habían metido? y por supuesto los que pasaban estaban ocupados o ni siquiera me miraban. Mire la hora una vez mas en mi reloj nuevo, regalo de Anneli por mi cumpleaños. Era tardisimo!! Hacía tiempo que no llegaba tan tarde a un lugar, mas aun cuando me interesaba estar ahí.

Me coloque prácticamente en medio de la calle cuando vi acercarse un taxi del cual se iluminaba un pequeño cartel que rezaba "libre". Freno, claro, de lo contrario esta vez seria yo la que necesitaría un medico porque no pretendía moverme de aquel lugar hasta que consiguiera mi objetivo. Me subí deprisa, acomodando mi vestido dentro de este -al Velvet 69, pero urgente!- lo apresure. El taxista me miro algo sorprendido por el lugar al que me dirigía, sonreí devolviendole la mirada -si, al Velvet! no me escucho?- saque un espejo de mi cartera y trate de acomodarme el peinado, no iba a ser algo fácil pero tenia aun unos minutos.

"Una tortuga llegaría mas rápido..." pensé impacientandome -no puede apurarse un poco? voy muy tarde y no quiero llegar cuando todos se hayan ido...- lo miraba por el retrovisor y el sujeto asintió, al parecer mi mirada lo alerto porque piso el acelerador de una manera que me hizo chocar en mi asiento. Un semáforo en rojo que no cambiaba a verde y nos acercábamos sin intención de frenar. Abrí grandes los ojos y los cerré al momento en que supe lo que seguiría. -cuidado!!- grite al momento que escuchaba el ruido del choque.

Abrí lentamente un ojo y luego el otro, estaba bien, entera al igual que el chofer -esta usted loco? casi nos mata!- vi como el dueño del otro vehículo se tomaba la cabeza y protestaba. Baje del auto junto al taxista el cual intentaba calmar al otro chofer -no lo vi, le juro que no lo vi... tengo los papeles del seguro, esto lo podemos arreglar - escuche aquellas palabras al momento en que miraba mi reloj una vez mas - están todos bien? -pregunte alarmada pero al recibir los asentimientos de los demás y corrobore que todo estaba bien me tome la cola del vestido y comencé a correr -quédese con el cambio -le grite al taxista que volvía a mirarme con ojos desorbitados.

Descanse un momento en la vereda, a unos metros de la puerta de entrada del Velvet, mi cabellos estaba echo un lío y mis mejillas enrojecidas. Respiré profundamente esboce mi mejor sonrisa y entre. Tarde! por supuesto, ya habían presentado a los nuevos socios y una muchacha danzaba sobre el escenario. Me dirigí directamente a la barra, tenia la garganta seca y aun me temblaban un poco las piernas, estaba fuera de estado. -Un whisky por favor- dije apoyándome en la barra respirando algo entrecortadamente, tenia que recuperar el aliento antes de ir a saludar a mi gran amiga y anfitriona de tal lujosa fiesta.

Atuendo fiesta:
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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Invitado el Jue Oct 11, 2012 5:06 pm

Justo en ese momento percibí la mirada de Marlene en mi, sonreí de forma imperceptible bajo mi antifaz y clavé mis ojos en los suyos, casi captando sus pensamientos. Eran un claro "no os precipitéis, tened cuidado". Era lo que todos teníamos en mente al fin y al cabo... No meter la pata. Mucho tiempo, dinero y efectivos habían sido gastados en investigar aquel lugar, el Velvet 69 llevaba siendo un quebradero de cabeza para la policía y otros cuerpos a nivel internacional años. Y es que este lugar de aspecto tranquilo movía lo que se creían eran varios millones de euros al año solo de la trata de blancas. Las drogas eran otra cosa. Y lo peor... Nunca se encontraba nada. Registros, interrogatorios, detenciones... Todo. Pero finalmente el Velvet 69 quedaba tan limpio como antes y sus dueños no solo tranquilos si no satisfechos por mantenernos lejos de las pruebas... Aquel día algo podía cambiar y sin duda, si alguien metía la pata sería la mayor cagada de toda su carrera y desde luego, yo que acababa de empezar la mía no pensaba colgarme el San Benito de jode operativos. Aparté la mirada con todo aquello rondando mi mente, solo habían sido unas escasas milésimas de segundo las que nuestras miradas se habían cruzado pero mi mente iba a mil por hora. Si algo salía mal... No solo nos jugábamos nuestro prestigio individual o como colectivo. Había vidas inocentes en juego.
Seguí caminando por el lugar, abriéndome paso entre la multitud sin que mi sonrisa flaqueara, aquello era al fin y al cabo un teatro, no solo por nuestra parte, si no por todos los que se hallaban en la sala: Todos formábamos parte una obra cuyo único guión marcaba un punto, aparentar y fingir, llevar una máscara más allá de la que cubría los rostros de algunos. Y lo cierto era que así era más sencillo. Mentir por mentir no era algo que me agradara, pero mantener una mentira entre esa clase de personas resultaba hasta divertido de una forma extraña... Definitivamente me gustaban los operativos de infiltración, por muy disfrazada que me sintiera.
Cuando por fin llegué junto a Seeley ya estaba metida en el papel, la sonrisa era natural y nada forzada, mi caminar y mis movimientos fluidos y tranquilos. Parecía que había nacido para moverme en aquel ambiente viciado... O al menos lo parecía. Me coloqué tras él y lo miré divertida, realmente se le veía extraño vestido de forma tan formal, probablemente el pensaría lo mismo de mi al verme pero antes debería eso, verme. Comencé a rodearle lentamente y posé una de mis manos sobre su hombros para que luego esta se deslizara hasta su otro hombro acompañando mi caminar. Otra utilidad al antifaz: reírme un poco de mi instructor.
-¿Qué hace un hombre tan atractivo sin una compañía?- pregunté guardando para mi misma la broma y con un tono suave y aterciopelado que solía quedar oculto por mi carácter dominante y mi forma imperativa de hablar. Por unos segundos sería una mujer femenina. Y esos segundos fueron desde que pasó su sorpresa hasta que me reconoció y pude reír de forma suave y acompasada por la música del espectáculo.- ¿Algo interesante?- pregunté en un susurro acercándome para darle un beso en la mejilla, como si fuéramos dos viejos conocidos que se rencuentran en una fiesta. Sin duda una buena forma de poder hablar cerca de su oído sin ser muy obvio.- He visto a Marlene... Pero no conozco a nadie más- comenté con tono desinteresado, fingiendo algo de molestia en mi voz, de forma que sonara como una invitada disgustada por no tener la suficiente vida social, mientras me acoplaba a su brazo y lo "arrastraba" conmigo por la sala. Al menos me ahorraría de ir sola mientras buscábamos ese algo.
Invitado

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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Naya I. Nurmi el Vie Oct 12, 2012 10:55 am

Naya se llevó a la boca la última papita frita con sabor a jamón mediterráneo que le quedaba en el envase de plástico. Dios, Anneli regularmente la regañaba por siempre estarse llenando de todas esas “cochinadas”. Para ella, eran el paraíso. Cielos. Si pudiera casarse con un envase de patatas fritas, lo haría. ¿Pero qué demonios estaba pensando? Soltó una carcajada, burlándose de su propia estupidez. – Menuda idiota soy. – concluyó, levantándose del sofá en el cual había estado totalmente recostada, comiéndose sus amadas cochinadas. Se limpió las miguitas que tenía en el escote y se fue a poner la camisa. Anneli había especificado que los trabajadores debían ir vestidos de forma más… extravagante. Naya le preguntó a su hermana si podría ir vestida de banana y recibió un zape de eso. Frunció el ceño. Habría sido todo un éxito. Su hermana le había sugerido que fuera cómo invitada, ya que la quería en esa fiesta. Pero de tener la sola idea que tendría que vestir un… vestido… Se estremeció. Ni de jodida coña. Los vestidos y Naya no combinaban. Así que decidió trabajar. Y así tendría la paga de horas extra, además acompañanía a su hermana. Se pasó horas el día anterior recorriendo las tiendas, incluso se pasó a una de disfraces. El disfraz de mono le había encantado, pero su hermana la echaba a patadas si iba así. Se pensó por un momento ir sexy, pero había un problema. Naya no era sexy. Ni jamás se sentía de esa forma. Maldita genética. Entonces, mientras pasaba afuera de una tienda de hombre, observó la vitrina, en donde había un maniquí que llevaba un smoking muy lindo. Fue cuando la idea se le ocurrió. Iría vestida con un esmoquin.

¿Ahora? Se estaba abotonando la camisa, cuando de reojo pudo ver su reloj de pulsera. Mierda, era tardísimo. – ¡Por qué siempre tengo que estar llegando tarde, demonios! – exclamó enojada. Se abotonó lo que quedaba, fue por la estúpida corbata o no sabía cómo se llamaba, pero tenía una linda forma de mariposa. Luego de tres intentos le salió el bendito nudo y corrió a echarse unas gotas de perfume. Se puro unos aretes y se acomodó esa cinta ancha que tenía que llevar en las caderas. Se miró en el espejo y sonrío. – Pero qué jodido buen hombre habría sido. – Había maquillado sus ojos bien negros y peinado su cabello en una cola de caballo muy ajustada, usando fijador para aquellos mechones rebeldes. Se echó porras, ya que estaba segura su hermana se echaría a reír al verla. Bien, pues ella creía que se veía ‘atractivo’. Suspiró y descolgó la chaqueta, colocándosela. Tomó el bolso negro, que había preparado con antelación el día antes, y corrió cómo alma que se lleva el diablo. No le importó la forma en que la miraba la gente. Apenas estuvo en la esquina, silbó y gritó “¡TAXI!” bien fuerte. Pero qué poco femenina era en ocasiones. Gracias al cielo uno frenó. – Al Velvet 69 – dijo, acomodándose es el asiento trasero, cerrando la puerta quizá demasiado fuerte. Sintió la mirada del taxista sobre ella y vio en el retrovisor la sonrisa divertida. Naya lo miró y entrecerró los ojos. – Oiga, si no le molesta pisar el acelerador, llego tarde a la boda y soy el novio. – bromeó, haciéndose la enojada.

El taxista al parecer se tomó bastante en serio lo de pisar el acelerador, porque en menos de diez minutos ya estaban afuera del club. – ¡Gracias! – exclamó mientras le pagaba. Jamás aprendería a manejar, Dios. Entró por la parte trasera y se corrió cuando un chico pasaba con tres bandejas, una sobre otra. Algo le dijo que aquella noche sería divertida y agotada al mismo tiempo. Guardó su bolso, y tomó una bandeja lista, preparada para ir a servir. Esta noche no serviría tragos, haría de mesera.

Salió y se comenzó a mezclar entre la gente, mucha gente. Buscó con la mirada a su hermana o a alguien conocido mientras, con una sonrisa amable, le daba a la gente sus bebidas.

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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Mysteeri el Lun Oct 15, 2012 12:08 am


PRIMERA TRAMA GLOBAL
¡Helsinki. ¡Eliseo o Infierno?!

Los socios habían sido presentados, uno a uno fueron alumbrados por el gran reflector y aplaudidos por los presentes. Un asentimiento, una alzada de mano, un guiño de ojos y todos volvieron a lo suyo. Las copas de champagne deambulaban por todo el lugar en la mano de los participantes del evento, los cuales brindaban sin cesar por tal o cual motivo, o simplemente porque se habían reencontrado o conocido, cualquier razón resultaba ser un perfecto pretexto.

La muchacha que danzaba sobre el escenario oraba por no cometer un error y ser castigada como había escuchado que solían hacer en aquel lugar, las niñas desobedientes debían pagar con sangre por sus malas acciones, nadie se salvaba, los dueños no tenían compasión alguna y creer que podían llegar a ser favoritas por estar deambulándoles al rededor los hacía más violentos. No muchos eran tan pacientes.
La presentadora pidió un aplauso para la bailarina árabe y trato de captar la atención de los presentes una vez más recalcando que la noche era propicia para la diversión e incluso para pactar cualquier tipo de negocios, en esta clase de evento todo resultaba siempre posible. Pidió unos minutos de silencio a los presentes para que la viuda dijera unas palabras. El reflector la iluminó y todos comenzaron a aplaudir, algunos sonriendo, otros curioseando y los mas rudos cruzándose de brazos.

Unas sombras se paseaban por los rincones del lugar, aquellos sectores que estaban poco transitados, esquinas poco iluminadas, pasillos desiertos. Nadie se percataba de su presencia, eran rápidos y discretos. Algunos estaban reunidos en grupos de tres, otros iban solos mientras que un par más, esperaban fuera del local en una camioneta. Si te atreves a mirar, seguramente solo verás el humo del cigarro que se sale de entre la rendija de la ventanilla del coche, que esta un poco más arriba de la mitad.

La Dueña y socia mayoritaria y la responsable de aquel fantástico evento, Anneli Nurmi, subió al escenario como toda una reina lo haría cuando se dirige hacía su trono. Los aplausos no se hicieron esperar, se reanudaron de inmediato, al tiempo que algunas copas producían un agudo sonido al chocarse. Miles de sentimientos encontrados se percibieron de inmediato; alegría, enojo, tristeza, felicidad, nerviosismo, miedo… todas esas sensaciones se conjugaban en las cuatro paredes de ese gran salón, en ese grupo reducido y selecto de personas. La hermosa trigueña, Anneli, toma el micrófono con una decisión sin igual disponiéndose a dar inicio a su pequeño pero significativo discurso, discurso que había ensayado un par de veces antes de llegar a la celebración. Pero…. ¿Quién imaginaría lo que sucedería a continuación?.

Un ruido seco, fulminante y todo quedo en penumbras. Las luces se habían apagado incluso las de emergencias. No se veía absolutamente nada, excepto las pequeñas lucecillas de algunos móviles que algunos d e los nerviosos invitados habían sacado. El murmullo comenzó, aunado al miedo e histeria que se apoderó de unos tantos. Los guardias de seguridad pedían a gritos que guardaran la calma, que solo era un incidente menor y que el evento pronto volvería la luz junto con la calma al evento .

Solo diez minutos pasaron antes de que las luces volvieran a encenderse. Más de uno debió cerrar los ojos para acostumbrarse al nuevo estado. Un grito ahogado de una hetaira los hizo girar a todos. En el centro de la pista yacía muerta una jovencita de unos dieciocho años, rubia, delgada, hermosa. Vestía con una minifalda negra y una camisa la cual había perdido todos los botones. A simple vista se la veía golpeada, maniatada. La perplejidad inundo la sala, quien era la muchacha? Qué había pasado? Quién había sido? Cómo? Cuando? Por qué? .. ahora todos resultaban sospechosos, por lo que el lugar fue cerrado de inmediato. Nadie que estuviera presente podría abandonar el festejo, no hasta aclarar de un modo u otro los sucesos…



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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Seeley Booth el Lun Oct 15, 2012 6:44 pm

+Note que una chica se me acerco y me empezo a seducir, era extraño que estas cosas pasaran, si bien estaba en este sucio lugar y sabia que era algo del ambiente no pude resistir responderle+

Pues ya sabes ando buscando compañia, ya sabes

+Note que la muchacha se largo a reir, entonces la vi bien era ella hayley. la mire y rei un poco entonces le dije+

Por un momento me engañaste! Pues la verdad nada interezante, solo ya sabe los tipicos adinerados de siempre que odio tanto. hay que mantenerse con los ojos abiertos nunca se sabe lo que puede pasar en este lugar.

+Me acomode la mascara, me acomode la corbata que no me gustaba. Entonces camine un poco para tomer un trago escuchando a hayley, entonces le dije mientras vi a alguien conocido que pareciera ser Cameron Hunter+

Si yo tambien la eh visto! Cam! ¿puede ser posible ella en un lugar asi? , conosco a algunos mas que tu ya sabes muchos ciudadano metido en estas cosas. andate con cuidado siempre de mi brazo ok?

+entonces vino el desastre, la presentacion de Anneli y luego el homicidio, demonios si nada podia salir bien en estos lugares, la escena del crimen era terrible, asi que le dije a hayley+

No dejes que nadie se mueva! no dejes que nadie salga ni entre al lugar vamos a tener que actuar con cautela
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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Invitado el Mar Oct 16, 2012 2:51 pm

Asentí en silencio. Yo tampoco soportaba a aquella gentuza... Al menos no a los ricos que nos rodeaban en aquellos momentos, porque sin duda la diferencia era clara: Nadie que tuviera dinero y estuviera en el velvet en aquellos momentos sacaba o usaba su fortuna de forma limpia. Era asqueroso y sin duda tuve que reprimir muchas muecas de asco, pero me había metido en el papel y cada una de ellas se transformaba sin apenas pensarlo en una sonrisa. El espectáculo continuaba sobre el escenario y mientras algunos admiraban a la bailarina otros simplemente conversaban y bebían. ¿Cómo se podía estar tan tranquilo estando en un lugar dónde se le destruía la vida a tantas personas?
Seeley tomó una copa y di un trago y yo tuve que mirarlo seria en un silencioso “Estamos de servicio ¿Recuerdas?” Curiosamente yo era la novata que más regañaba a su superior, pero él ya parecía haberse acostumbrado y si le molestaba prefería ocultarlo, principalmente después de lo del chaleco. Que se molestara, pensaba echárselo en cara. Pero en vez de discutir tuve que enarcar una ceja al ver como reconocía a una de las dueñas con las que yo ya había tenido un pequeño roce: Cameron Hunter.
Me sorprendía que Seeley desconociera los vínculos de aquella mujer con el Velvet 69 y en un susurro le conté lo poco que sabía.
-La señorita Hunter ha estado varios años trabajando de Scort para el Velvet, pero recientemente y tras heredar de una manera algo fraudulenta una gran fortuna se ha vuelto una de las socias principales... Está siendo investigada por asesinato.
Asentí y observé como Nurmi, la dueña, subía al escenario para dar lo que parecía el típico discurso de bienvenida con segundas, desde luego cuando eres alguien como ella ganas muchos enemigos y no todos tan legales como la policía, seguramente mucha de la seguridad estaba centrada más en otro tipo de visitantes indeseados... La tensión del lugar era palpable, parecía que ahora que el silencio reinaba en la sala, solo interrumpido por algún cuchicheo aislado había dejado que la tensión se hiciera palpable y visible, seguramente nosotros no éramos los únicos con un plan y un objetivo aquella noche. Estábamos preparado para muchas cosas, sin duda un policía no se mete en una infiltración sin medirlo todo, sin mirar todas las posibilidades, las más posibles y las más remotas y lejanas en cumplirse y me preparé, cuando la luz se apagó para cualquier cosa: Desde un fallo técnico a un ataque de parte de cualquiera para cualquiera. No sabía cual era más improbable pero sin dudarlo deslicé la mano por mi muslo y la dejé justo al lado de mi pistola, lista para en un solo movimiento estar preparada para disparar a donde o quien fuera necesario. Pero al volver la luz no hubo donde disparar y sin duda, no estaba preparada para lo que vi. Apenas diez minutos sin luz habían alterado a muchos, móviles y encendedores se habían adueñado en parte de la sala, susurros temerosos y gritos de guardias de seguridad pero nada, comparado al momento en el que la luz volvió y el cadáver se hizo tan visible como un foco de estadio de fútbol en medio de la noche más oscura. El cuerpo de esa chica era sin duda un espectáculo grotesco que mantenía la mirada fija. Puede que fuera solo para mi y aquellos que vieran un cadáver en semejantes circunstancias por primera vez, pero algo me decía que hasta el más experimentado de los asesinos del lugar estaba igual... Aquel cadáver era mucho más que eso, mucho más que el rastro de una vida destruida. Era una clara advertencia, puede que amenaza, para alguien. ¿Para los dueños del Velvet 69? Era probable, pero dado el número de personas y la importancia del evento aquello podía ir enfocado a mucha gente. A demasiada. Observé a Seeley sin intentar ocultar mi expresión de perplejidad y luego miré hacía todas las salidas rápidamente, girando sobre mi misma para asegurarme que todas estaban siendo cerradas. Miré nuevamente el cadáver y a Seeley.
-¡Los socios!- dije en un gritito, ahogado por el ruido de la multitud que intentaba irse o simplemente se alejaba del cuerpo aterrada.- ¡Hay que evitar que se vayan!
Me solté del brazo de Seeley y me acerqué entre la multitud a la zona central de la pista, dando y recibiendo empujones, a ratos andando casi a la carrera y otros dando pequeños pasitos entre el barullo sin mirar más a la chica que seguía allí tirada, intentando localizar a Marlene o alguno de los socios, sabía que Seeley vigilaría a Hunter que estaba próxima a nosotros, mientras yo intentaría encontrar al resto, primero porque posiblemente cerraran el lugar y los sacaran de allí, lo cual no nos convenía y segundo, porque si alguien había burlado toda la vigilancia del lugar y dejado un cadáver en medio de la celebración también podía matarlos y aunque se merecieran una muerte lenta y dolorosa aquello no era ético. Yo quería verlos pudriéndose en la cárcel el resto de sus vidas, no siendo enterrados como mártires... Sin duda, en aquellos momentos, todo estaba en el aire.
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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Kjell K. Karlsson el Vie Oct 19, 2012 10:00 am

La gente había seguido llegando al local, tanto invitados a la gran fiesta como simples clientes frecuentes, de los que frecuentaban el lugar noche tras noche. Entre quienes llevaban máscaras se podía apreciar esta diferencia en la manera de moverse, en el conocimiento de los alrededores, e incluso habían algunos que podía reconocer por gestos particulares que nadie más tenía debido a su duración y situación, incluso a través del disfraz que quería dar el uso de la máscara, ya fuera por querer mantener su identidad oculta a los demás o por cualquier otra razón que se les fuese a ocurrir.

Entre quienes no llevaban máscara los más prominentes eran los socios, Anneli y los nuevos integrantes de la cámara que manejaba los negocios del Velvet, y al empezar la ceremonia como tal con una chica dando la bienvenida desde el escenario, los fueron enfocando uno por uno, presentándolos a la sociedad que los rodeaba, con ellos haciendo pequeños gestos de saludo o reconocimiento. Incluso en esto me sentía extraño, un elemento fuera de mi lugar, y es que la misión que me había llevado a estar ahí había cambiado en lo más íntimo. Dos de los anteriores dueños habían desaparecido sin explicación ni rastro alguno, y con ellos había desaparecido parte de mi motivación. Todas las pistas y pequeñas pruebas que había reunido hasta el momento se centraban particularmente en ellos y su participación en la muerte de mi mentor... Y ahora simplemente me sentía un poco perdido.

En general las cosas parecían irreales, tanto la danza como el discurso de la mayor de las Nurmi, sin dejar de lado la presencia de tantos efectivos de la policía ahí. Y ese discurso ni siquiera llegaría a término, porque de pronto hubo un apagón que se fue extendiendo mientras las emociones de la gente se iban poniendo en evidencia, y cuando finalmente las luces se encendieron, unos diez minutos después, se pudo ver en el escenario a una joven postrada en el centro de la pista, sin parecer reaccionar ni dar rastros de vida. El primer impulso que tuve fue el de dirigirme hacia ella, pero alcancé a hacerme de sangre fría, recordando mi papel y en lugar de eso, alejándome todo lo posible de aquello, con expresión incrédula y preocupada que no tenía que fingir. Después de todo, la mayor parte de los policías estaban afluyendo hacia alguno de los puntos estratégicos. Y yo era un simple cliente que se había visto envuelto en una situación muy incómoda, tenía que recordármelo.
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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Invitado el Lun Oct 22, 2012 8:17 pm

Mi mirada se centraba en sus ojos claros y llamativos, los cuales eran seductores de naturaleza. Sonreí asintiendo apenas –no soy de las personas que le guste el anonimato, siento que mi nombre es muy importante como para que se mantenga oculto –era orgullosa y vanidosa, lo aceptaba y no me importaba admitirlo, me sentía demasiado segura de mi misma como para no expresar lo que se me venia a la mente. Me gustaba su acento ingles, tenia como un...toque diferente, además de que su pronunciación en italiano... me erizaba la piel, no podía evitarlo, me gustaba aquella lengua y el sabia como pronunciarla.

Sonreí ante su gesto –como todo buen caballero...- mencione a la vez que veía como soltaba mi mano –agradezco el alago y le puedo asegurar que a pesar de contar ustedes con ejemplares exóticos fuera del velvet hay mucho por conocer – al notar cómo me miraba di una vuelta sobre mi propio eje de manera lenta para que pudiera apreciar la contextura completamente y volvi a mi posición inicial con la misma sonrisa seductora del inicio. –un Martini seco por favor...- pedí sin mas.

Poco tiempo había transcurrido de la presentación cuando de repente en medio de las palabras de mi gran “amiga”, si era con el mayor sarcasmo posible, Anneli decía sus palabras la luz desapareció dejándonos en completa oscuridad. No era temerosa, había pasado por muchas cosas en mi vida como para temer a esto, pero sinceramente me olía realmente mal, no era normal que todo quedara en penumbras y dudaba demasiado que fuera un truco del mismo espectáculo. Tome su mano aferrándola apenas –no te separes hasta que vuelva la luz –me daba algo de inseguridad quedar sola en aquel lugar y mas que un pedido sentí que le daba una orden, así era yo. La petición fue en italiano como para que no hubiera duda de que era lo que decía.

La luz volvió y mis ojos se desorbitaron al ver la imagen de la muchacha mutilada. Esto era un desastre y no podía creer lo que el reflejo de mis pupilas me devolvían. Volví la mirada a Luca –y esto? –pregunte sin soltar su mano, un tanto alterada. Había visto gente muerte, pero esto era demasiado...
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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Alana Moore el Mar Oct 23, 2012 1:35 am

El evento seguía tonándose interesante con la llegada de personalidades de renombre en la ciudad aunque a algunos me sorprendía verles por esos lares a otros no me sorprende tanto que estén como invitados y quizás invitados de honor a tal festividad.

Por un instante distraje mi atención de Ed para observar a los que llegaban, pero no tarde mucho en regresar mi atención al atractivo hombre que tenia frente a mi, a lo que me recuerda....

-Mmmm creo que las razones por las que yo me encuentro aquí solo son de negocios y buenas relaciones laborales con algunas de las personas que son dueños del lugar, lo demás no creo que sea importante...- Le dije para no entrar en mucho detalle a eso ya que aun no quería asustar al chico en lo referente a mi trabajo ya que no sabia que tan aceptable puede ser para el. -Y bueno esas son las razones por la que yo me encuentro en este evento, pero me sorprende que tu estés aquí, eres alguien que no me espera encontrar en un lugar como este... - Le pregunte curiosa y la verdad con mucha expectativa sobre su respuesta.

Mantenía toda mi atención en Ed, pero esta fue removida del chico para ponerla en la mujer que comenzaba a subir al escenario siendo seguida por un reflector y por que la conocía de lejos y de vista asumí que era la dueña del Velvet, en realidad hasta el momento no había tenido el placer de hacer negocios directamente con ella y me emocionaba el escucharla ya que solo recibía buenas recomendaciones de la diplomática mujer.

-Pero que fue eso?- Pregunte al escuchar ese estruendoso y misterioso ruido seguido de ese breve apagón, por inercia sujete la mano de Ed ya que siendo un evento en el muchas personas de renombre se encontraban muchos enemigos de estos mismos podían hacerse presente y eso torna este evento un poco peligroso.... Dicho apagón no duro mas que unos minutos pero el retorno de la luz no fue lo que indico que el evento tomaría otro rumbo o al menos eso es lo que pensaba.

Una mujer yacía muerta en medio del lugar dejando a los presentes con cara de temor, expectativa y curiosidad de lo que había pasado mismas que se podían sentir con fuerza en mi propia persona... Apreté con mas fuerza la mano de Ed como si eso me hiciera sentir segura.... Aunque no lo estuviera.... Un silencio invadió el lugar. Movilizaciones de hombres comenzaron a notarse cerrando el lugar, mire a Ed con cierto temor... -Que sucederá ahora?- Le pregunte con un notorio temor.
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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Edward C. Broussard el Miér Oct 24, 2012 1:36 am



""TRAMA
¡HELSINKI.¿ ELÍSEO O INFIERNO?!



Ed mantenía su vista fija sobre Alana, buscando algún motivo en particular para que ella se encontrara en este sitio pero no lograba encontrar algo que pudiese relacionarla con las personas que se encontraban aquí. Quizás tuviese una amistad con la dueña de este lugar, lo que podría ser razonable pero no quedaba por completo satisfecho con esa idea.

Por suerte o no, la chica le comenta algo sobre el motivo de su presencia. Relaciones laborales...no, eso no le convencía, podía asegurar que había algo más pero de momento no preguntaría más, se conformaba con verla; ya después seguiría investigando porque había detalles que no encajaban.

-Vengo en representación de un amigo que por cuestiones de salud no pudo asistir, aunque sinceramente no quería venir porque no es un sitio que me agrade mucho al saber que tipo de gente trabaja dentro y fuera de este lugar, pero bueno, estoy aquí y veo que valió la pena el haber venido-

Comentó antes de de tomar una copa de vino que traía un mesero, el cual se encontraba cerca de ellos. Le da un sorbo a su bebida y luego mira a Alana aunque sinceramente llevaba, desde que la vio, toda la noche con la vista encima de ella. Mientras la miraba, escucho la voz de la quien parecía ser la dueña del lugar o por lo menos una de tantas. La escucha y solo alza una ceja. Cada quien tenía su forma de pensar, Ed nunca hubiera puesto un negocio de este tipo. En fin.

Justo cuando iba a darle un sorbo a su bebida, cuando de repente se va la luz y escucha algo que capta su atención. Se iba a mover, pero siente la mano de Alana tomando la suya, así que se gira y se acerca para pasar su brazo por su cintura y acercarla a su cuerpo.

Cuando la luz regresa, Ed mira a su alrededor para saber que actitud estaban tomando los presentes pero al ver al frente se da cuenta que había un cuerpo, una mujer. Miraba y pensaba el porqué habían matado a esa mujer, ¿qué habría hecho? De cualquier forma se esperaba algo así en este tipo de reuniones.

-Lo mejor será apartarnos de este lugar; te puedo asegurar que dentro de la fiesta se colaron algunos policías, tal vez detectives que de seguro se darán un banquete con lo que esta ocurriendo en este sitió con tal de detener a la gente que trabaja en este lugar-

Comentó sin dejar de mirar a la chica; podía acercarse y mirar como se encontraba pero no quería verse involucrado en ese asunto; aparte, Ed estaba seguro de que su teoría era cierta y que habría alguno que otro detective que usaría esta hecho para su beneficio. Mira a Alana y aprovechando que sus manos seguían juntas, la jala para que camine con el. Si no se iban del lugar, por lo menos que no estuvieran de estorbo.


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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Luca Falcone el Miér Oct 24, 2012 12:37 pm

La mirada de la atractiva mujer estaba fija en la mía mientras ella sonreía, dando a entender con las palabras que pronunció a continuación que tenía un muy buen concepto de sí misma, lo cual me hizo sonreír abiertamente mientras elevaba mi copa como para brindar por tal cosa. -Pues creo que eso bien puede ser algo bueno, especialmente a la hora de relacionarse con otras personas, ya sea a nivel de negocios como más bien personal- le contesté, aún con aquella sonrisa ladeada sobre mis labios, mis ojos escrutando los suyos y entendiendo a la perfección que hablaba en serio.

-Pues me precio de serlo, así que no está de más que lo pruebe con mis gestos, ¿no crees? Ciertamente tengo ante mis ojos una prueba viviente de que fuera de estas paredes hay mucho por conocer-
agregué, mirándola mientras daba aquella pequeña vuelta mostrándose por completo, denotando de nuevo su seguridad en sí misma, y que sabía qué era lo que tenía dentro de su arsenal. Nos sirvieron a continuación lo que habíamos pedido, mientras nuestras sonrisas se cruzaban.

La voz de la chica que hacía las veces de presentadora nos interrumpió poco después, anunciando un pequeño discurso de parte de la señorita Nurmi, poniendo atención a lo que tenía por decir pero desvaneciéndose todo alrededor junto con las luces. En ese instante noté la mano de Robbin aferrando mi mano pidiéndome con un tono perentorio que me quedase con ella. -Tranquila, seguro fue algún tipo de falla eléctrica- contesté, mientras el caos empezaba a desenvolverse alrededor, aunque aún así agradado de que me hubiese hablado en italiano. Sin embargo, las luces demoraron un buen poco en volver, y cuando lo hicieron nuestros ojos se tuvieron que acostumbrar al cambio en la luminosidad, toda la atención pareció centrarse en la muchacha muerta en el escenario.

Encogí mis hombros ante la pregunta de ella, sin quitar mi mirada de todo lo que se desenvolvía. -No lo he planeado yo, y te tengo de coartada de que estuve todo el tiempo aquí- comenté medio en broma, con mis ojos captando los diversos movimientos de la gente hacia las salidas y, más importante, de otros que se movían de manera organizada. Policías.
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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Invitado el Jue Oct 25, 2012 1:04 am


La provocación estaba en las palabras, y eso era un talento abundante de Dorothy. Y no solo eran sus palabras la que podían lograr despertar ciertos deseos al moreno, porque semejante lujo que su cuerpo lucía no era para dejar pasar. Por supuesto que el esfuerzo provino de ambos, no era fácil tener que contenerse pero no imposible. Sin lugar a dudas le acompaño por algunos instantes, donde tuvo el chance de poder sentarse junto a ella y podar deleitarse de su voz e intercambiar ciertas palabras y opiniones. Un par de tragos a sus copas, unas miradas intimas que eran más penetrantes y significativas que la misma charla, pero a fin de cuentas solo algunos minutos antes que la fiesta requiriera a su creadora.
Fueron unos pasos relativamente cortos hacía el inicio del escenario, ya que no podría dejar de acompañarla a ella por lo menos hasta lo permitido. Fui por unos momentos uno mas que detuvo lo que hacía para poder contemplar el discurso que daría Anneli, aun así… Miro alrededor, quizás para ver a la multitud, la mayoría se podía apreciar con su máscara, otros por el contrario tenían razón para no ocultar su rostro. Aun así, la luz era tenue y poco se podía enfocar.

Apenas pudo manejarse un poco entre las personas, cuando de un momento a otro la oscuridad apareció en el salón. Un momento que logro despertar la intranquilidad, dudas, nerviosismo posiblemente satisfacción entre otras tantas emociones a distintas personas que estaban presente. Fueron varios los movimientos que se pudieron sentir, mas no ver, la mayoría se limitaban a los roces y se podría escuchar los murmullos en la sala. El tiempo corría, y esos diez minutos terminaron siendo lo primordial de la fiesta…
El cadáver fue una sorpresa para todos, después de todo seguramente ese sería su propósito, entre alguno otro mas singular. Pero los que supieron reaccionar con más racionalidad fueron aquellos policías que no tenía mostrar su identidad. Eso ya no era un simple error técnico, era algo tan grande e insinuante como el cuerpo inerte que se haya en el centro de la fiesta, como protagonista del verdadero espectáculo.

Con la mirada busco a la de Anneli, un alivio el saber que ella estaba relativamente bien, o a salvo. Aunque habría muchas cosas que tratar en ese momento, era difícil decidir el inicio de los movimientos que se tenían que realizar ahora. Por supuesto, la policía sería una buena piedra en el zapato… Había escuchado la voz de una mujer miembro del cuerpo policial, cuyas palabras simplemente había logrado una expresión de incredulidad en el rostro de Zebastian, aunque por otra parte implanto algunas ideas en su mente, se limito a alejarse de ese grupo. – Idiotas. – Había que concentrarse en algo mas, y no se detuvo hasta llegar hacia Anneli.
¿Estás bien? – Seguramente no era la pregunta mas indicada considerando la situación, pero necesitaba oír de aquellos labios que no había sido lastimada en medio del apagón. – Alguien había decidido modificar la fiesta para convertirlo en su show personal. Sabes mejor que nadie lo que vendrá, ¿no?
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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Åke Y. Söderström el Jue Oct 25, 2012 7:00 am

El encontrar a Luxx había sido una buena forma de comenzar la noche, la mejor para ser sinceros. Esperé cuando ella fue a servir a algunos clientes que la apremiaban con sus bebidas, y yo aproveché para seguir fijándome en el lugar. El Velvet solía estar lleno de gente, pero aquella noche el lugar no podía compararse a cualquier otra, allí de momento nadie pensaba en satisfaces sus placeres, de momento, porque como siempre cuando la noche avanzaba el aroma del placer acaba haciendo caer a todo el personal. Como si el edificio estuviera bajo el halo de algún misterioso que obligaba a quien entraba en el local a verse envuelto en el influjo de una pasión oculta y maldita. De momento, lo que había visto en el club no eran cosas buenas, lo que allí pasaba entre las sombras podría haber salido de alguna película de terror, y lo peor de todo era que los actos que se cometían allí cada día eran reales. Por mi parte todavía no tenía nada claro la muerte del anterior dueño, el señor Gallagher. Los rumores afirmaban que había sido un infarto, pero la cantidad de hierbas y fármacos que pueden simular los síntomas de una isquemia del músculo cardíaco es bastante importante. Sonreí a Luxx cuando sus ojos volvieron a iluminarme. -Entonces no lo rechaces. -Susurré inclinándome un poco sobre la barra con cierta complicidad. -Parece que todo el mundo se está divirtiendo, aunque no me fío. -Con toda la gente allí era demasiado difícil que no ocurriera algún altercado: peleas de borrachos, escenas subidas de tono en un lugar poco indicado... Porque seamos sinceros el Velvet 69 es así. Miré a la morena a los ojos.- Debo decir que desde que te has cruzado en mi camino se ha vuelto mucho más interesante. -Todo podría haber seguido con normalidad si las cosas no se hubieran torcido por completo. En medio del discurso de Anneli Nurmi algo sucedió.

La oscuridad momentánea, los gritos de terror, la incertidumbre de saber qué había pasado, y después de ese tiempo que pareció interminable el cuerpo. Tendido en medio del lugar, una muestra de poder para que todo el mundo pudiera verlo. Buscar a Luxx y hacer el amago de coger su mano por unos segundos, mirarla tragando saliva. Tenía que acercarme como fuera a ese cuerpo, aunque supusiera un grado de exposición arriesgado. Encontrarme con Mar, o con Karlsson, hablar con ellos en un lugar donde pudiéramos intentar encontrar al culpable de todo aquello. Los busqué con la mirada en medio de la multitud. ¿Dónde coño estáis? Y así empecé a perder los nervios. -Volveré a por ti, Luxx. -Sin querer dejarla allí, pero sabiendo que de momento estaba a salvo. Me acerqué entre la gente, abriéndome paso sin llamar la atención más de lo estrictamente necesario. El horror, aquella chica del espectáculo mutilada en el mismo centro. Mis pupilas azules quedaron fijamente clavadas en aquel cuerpo, en aquella joven que había perdido la vida por algún motivo indescifrable. Indescifrable de momento, ahora empezaba la verdadera investigación. Ahora es cuando de verdad tenemos que intentar demostrar nuestras habilidades, y desde las sombras para que nuestras identidades sigan siendo las que son. Los simples clientes o trabajadores que acuden al lugar cada día.
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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Cameron E. Hunter el Dom Oct 28, 2012 4:20 am

Existen cosas que son imposibles de pasar por alto, cosas que no se pueden ignorar, ni mucho menos desdeñar, un ejemplo claro sería la pesada mirada de cierta persona. No hace falta que mires alrededor para buscar al dueño, sabes muy bien de quien es, pero aun así girar el rostro un breve instante y sonríes con un ligero aire burlón antes de regresar a tu posición anterior y mirar a Neal. Lo miras a los ojos de forma retadora, de esa forma en la cual siempre lo miras cuando lo retas a algo. –Si quieres que baile….. me tendrás que obligar.- sonríes ladina y te encoges de hombros. –Ya sabes, para hacer las cosas más interesantes.- dices antes de llevar la copa de champagne a tus labios y darle un último trago al contenido. Vuelves a tomar una copa, mientras vez a Neal utilizar su móvil, tiempo que aprovechar para observar los movimientos de Andrei. ¿Por qué? Muy sencillo, porque no quieres que nadie se le acerque, él es tuyo y nadie toca lo que te pertenece.

Giras el rostro al escuchar la voz de una mujer, sabes de quien se trata, pues es una de las mejores distribuidoras que tiene el Velvet, más nunca has entablado una conversación con Robbin Lear, y algo te dice que esta noche tampoco será. Alzas la copa unos segundos y le sonríes de la misma forma en la que lo hace ella. –Gracias por las felicitaciones.- dices con cortes. Frunces los labios unos segundos antes de brindar con ella. –Yo soy la más afortunada aquí.- miras a los ojos a Neal y le das corto beso en la comisura de los labios, antes de ver como Robbin se aleja. –También diviértete tú.- comentas prácticamente al aire, pues dudas que te haya escuchado. –Eso fue interesante.- ríes sin más.

Diriges la mirada en el resto de la gente que está en el lugar, buscando a algún conocido o por último a quien sea. Justo cuando vas posar la atención en tu acompañante, divisas a lo lejos a una pareja muy peculiar, a una que bien podría pasar por una pareja más de diferentes edades. Niegas con la cabeza mientras sonríes divertida. Seeley pudo haber sido un buen amigo, pero las cosas cambiaron y esas posibilidades se fueron mucho a la mierda, aunque claro, tampoco es que te afecte en algo, sinceramente te da igual. –Hay policías.- comentas con un fingido aire distraído, casi como si te diera igual, pero no. Que hayas visualizado a Booth y a Alman, solo significa una jodida cosa: Hay muchos policías encubierto durante ese evento. Bufas con fastidio, es algo que imaginabas, pero aun así te molesta. –Conozco a los dos que están por allá, son Seeley Booth y la mocosa es Hayley Alman.- rodas los ojos con aburrimiento y guardas silencio.

Probablemente hubiera seguido hablando o mirando de forma indiscreta a los policías de no ser porque Anneli subió al escenario y empezó a dirigir un discurso bastante “emotivo”. Una ola de aplausos no se hizo esperar. Muchos lo hacían por hipocresía, otros por quedar bien y no perder sus trabajos y solo un poco de gente, lo hizo porque realmente se conmovió por todo eso. Pero la emoción duro poco. Un ruido seco, fulminante y todo quedo en penumbras. Las luces se habían apagado incluso las de emergencias. No se veía absolutamente nada. Solo diez minutos pasaron antes de que las luces volvieran a encenderse. Un grito ahogado de una hetaira los hizo girar a todos. En el centro de la pista yacía muerta una jovencita de unos dieciocho años, rubia, delgada. Vestía con una minifalda negra y una camisa la cual había perdido todos los botones. A simple vista se la veía golpeada, incluso -y lo más probable- hasta violada. Por instinto le tomas la mano a Neal mientras ahogas un gemido de sorpresa. En tu rostro se ha dibujado una mueca de asco, desagrado e incertidumbre. –Sácame de aquí. Llévame a casa.- prácticamente le suplicas una vez que lo abrazas y escondes el rostro en su pecho, tratando de no ver esa imagen mientras tratas de olvidarla por completo. Había visto muchas muertes, varias de ellas demasiado crueles e inhumanas, pero siempre causaban el mismo efecto en ti, siempre te estremecían y alteraban. Se escucha un: “¡Los socios! ¡Hay que evitar que se vayan!”. Te aferras con mayor fuerza a Neal, pidiéndole en silencio que te proteja de sea lo que vendrá después.

Algo es seguro de esa noche. Nunca será olvidada para los finlandeses.
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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Anneli D. Zolezzi el Dom Oct 28, 2012 3:04 pm

Un desierto de amistades con escasez de sonrisas naturales y franqueza circundaba en el ambiente. Notaba a la gente esquiva, temerosa, viviendo bajo el anonimato proporcionado por los antifaces en búsqueda de un oasis, cosa que ella aprovechaba, pues siempre solía sacar ventaja de la incertidumbre y del pulso poco firme de los otros para lograr entonces salirse con la suya. Sin embargo, la finesa era inmune a muchas necesidades sociales. Mejor dicho, no las tenía. Las había racionalizado, y después escogido recelosamente en función a sus intereses; sencillamente todo giraba en torno a ellos. Y quizá, precisamente ahí se encontraba la grandeza y el éxito de la mujer, en la habilidad de poder moldear su ser para alcanzar sus ambiciones. En el Velvet había tenido que despertar una empatía y sensibilidad que cuando decidió enfocarse y adquirir el rol de jefa y dueña murieron cediendo el paso a un criterio objetivo. De forma que se encontraba en dicho evento, a punto de lograr todas y cada una de las metas que siempre se había trazado, por fin saldría airosa y eso le hizo dibujar nuevamente una sonrisa más que triunfante en su delicado y engañoso rostro. Tomó un poco más de la bebida ahora si centrando su atención completa en su acompañante, ese mismo que había logrado darle a su vida ese empuje ese nuevo aire que necesitaba para devorarse al mundo entero.

Se hubiese podido quedar la noche entera, hablando solo con él, de hecho, eso es lo que hubiese preferido, pero en cuanto escucho su nombre salir de entre los parlantes recordó lo de su susodicho discurso, un compromiso más que debía estar finiquitando. Tomó un poco de aire y con algo de desgano, gesto que solo le demostró a Zebastian se levantó de su silla, emprendiendo en compañía de él, su camino hasta el púlpito. Subió al escenario y antes de hablar, se dispuso a dar un breve recorrido más con su mirada por el lugar. El que no quisiera hablar con muchos, no quiere decir que no deseara saber quienes han asistido. Enarcó una de sus cejas cuando vio a Naya atravesar la puerta del personal, allí estaba pintada su querida hermana, negó con algo diversión imaginándose que seguramente, hasta al día de su muerte, Naya llegaría con retraso. Muy cerca de ella pudo también divisar a Kate, otra de sus pocas amigas y su médica de cabecera, a la cual le hizo en señal de saludo una ligera reverencia, agradecía su presencia, puesto que al menos en ella y en Zebastian sabía que conseguiría un apoyo si algo llegará a salir mal – Buenas noches damas y caballeros. Sean Ustedes bienvenidos al gran y apoteósico treintaavo aniversario del gran Velvet 69, un hijo más de esta pequeña pero hermosa ciudad.- Inició su discurso con tal elegancia y petulancia que era claro que por su mente no llegaba a pasar la idea de que algo pudiese salir mal, pero... como nunca pueden faltar las sorpresas, alguien se encargo de recordarle que no hay mayor certeza que la muerte.

Todo quedo en penumbras. Su mano agarró con fuerza el atril e igual como casí lo hizo el lugar, su mente colapso de inmediato. Recordó aquel sueño que había tenido una y otra vez desde hace más de un par de noches. Estando en aquel barrio de mala muerte en el que se crio, a lo lejos, por sobre el cristalino mar, pudo divisar una enorme y tormentosa nube negra. Esta expedía rayos y sonidos tan aterradores que sentía que le arrugaban el alma, que le estremecían su ser. Tenía miedo, la trigueña se veía tan asustada que lo único que pasaba por su mente en ese momento era el hecho de querer volver a su casa, pero… era algo más que complicado, ya que para hacerlo debía meterse en las entrañas de la misma tormenta, lo que hizo reconsiderar esa opción un par de veces. Un ruido incesante y golpeteante retumba en sus oídos a la par con los truenos, era un helicóptero que ignorante va derecho al ojo de la tormenta. Un rayo le alcanza y Anneli puede observar como este cae unos cien metros a su derecha, se acerca a el pero… extrañamente no ve a nadie, algo que logra siempre aturdirle y hacer que se despertase. Se había quedado inmóvil completamente durante ese largo episodio, pero su mente aterrizo en el lugar debido al desgarrador grito de una de sus trabajadoras. Sacudió su rostro y observo de inmediato a Zebastian quien ahora le hablaba - Bélicoff... - tomó su mano y la estrecho con fuerza, empezando de un momento a otro a caminar, casí que arrastrándolo con ella - Maldito vestido- murmuró agarrando la punta de este con su otra mano libre - Hay que buscar a los de seguridad, al igual que la policía....- levanto su mirada y en eso observo a la rubia diciendo aquello sobre los socios. Continuo -...deben cersiorarse que nadie salga ni entré al lugar- se detuvó en seco y se giro para verle -Y claro que lo sé... sé que se viene y no estoy dispuesta a ceder ni un milímetro. Tendrán que atenerse a las consecuencias- añadió con algo de rabia, recordando de nuevo aquel maldito sueño, ahora lo entendía, comprendía todo. Soltó su vestido y extendió su brazo, tomando de la manga del saco a uno de los de seguridad que en ese momento se cruzó frente a ellos tratando de calmar a la gente -Quiero a Naya de inmediato junto a mí, busquenla y traiganla del mismisimo infierno si es necesario- frunció el ceño de inmediato - Y no intenten más calmar a la gente, dejen que los ineptos policías se encarguen de eso. Quiero a dos hombres de seguridad junto con nosostros y necesito que me desentierren a las ratas que hicieron esto. Entendido?- había atraíado aquel hombre tanto hacía ella que un susurro imperativo fue más que necesario para que este entendiera y de inmediato se pusiera a la tarea. Miró de nuevo a Zebastian algo contrariada -Lo voy a matar te juro que yo misma lo haré- estrecho su mano con fuerza -Intentemos salir. Que los demás socios hagan frente a esto, será un buen momento para comprobar sus habilidades- murmuró.


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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Luxx A. Afrodakis el Jue Nov 01, 2012 10:50 am

Tenía una sensación desagradable en su estómago. Como si algo malo estuviera a punto de ocurrir. La fiesta estaba saliendo demasiado perfecta, todo estaba relativamente bien. ¿Cómo podría pasar algo malo, con tantos guardias velando por el evento? Era una sensación estúpida, sin embargo no pudo deshacerse de ella. Ni si quiera Åke, quién se encontraba a su lado, podía darle la impresión de que “todo estaba bien”. Mordió su labio inferior, yendo a servir tragos a algunos clientes que estaban exigiendo su presencia, y al cabo de unos momentos, volvió de nuevo hacía donde estaba su moreno, tomando un sorbo de agua mineral; intentando aplacar la sensación desagradable en su interior, sin éxito alguno. – No los rechazaré – Sonríe de lado, mejorando un poco su ánimo, ante las expectativas de lo que le esperaba luego de aquella fiesta. Ya sabía que aquella noche iría directamente a dormir a la casa de Åke. Era un acuerdo silencioso que habían acordado mutuamente para los fines de semana. Y, por más que no lo admitiera frente a él, era lo que esperaba siempre. No había nada mejor en el mundo que dormir en los brazos de él, oyendo su respiración sobre su piel. Su cielo, su paraíso. Eso significaba el estar a su lado. La felicidad al nivel Dios. Sonríe de forma dulce, con sus ojos brillosos; mirándolo, y acaricia su mejilla fugazmente. ¿Cuánto tiempo tendrían que guardar las apariencias en aquel lugar? - Me halaga tu comentario; pero me estás haciendo trampa - ríe entre dientes, dispuesta a continuar con la conversación, pero callando cuando escucha la voz de su jefa. Era hora de Anneli Nurmi y su discurso.

- ¿Qué...? - comenzó a decir cuando el bar quedo totalmente en penumbras, oyendo los murmullos y algunos gritos ahogados por la impresión. Miró a su alrededor, totalmente confusa, sintiendo la mano de Åke sobre la suya. Fue en ese momento en que la luz apareció de nuevo, y Luxx ahogó un grito aterrorizada, viendo con ojos asustados el cuerpo que estaba tendido en medio de la sala. Conocía a esa chica. Y fue eso lo que aumentó su terror. Sus colegas se acercaron, quedando a su lado, todos mirando a un punto fijo. La griega suspiró, ahogando un sollozo perfectamente, observando como Åke desaparecía entre la multitud en una fracción de segundos. Entendible. Era un detective. Era trabajo de él ver lo que había sucedido. Volveré por ti. Esa frase quedo en su cabeza, grabada. Pero era testaruda. No se quedaría allí. Por lo que no dudó en salir del área de la barra, acercándose a la gente y al cuerpo. Pudo ver a personas conocidas como a Kjell, los socios, y varios empleados que se habían acercado como ella. Sus manos taparon su boca, impresionada. Hoy no dormiría, de eso estaba seguro.
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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Invitado el Lun Nov 05, 2012 3:05 pm

Aun había un poco de revuelo, era normal que lo hubiera, por lo menos hasta que algunos se le pasará el estado de shock y otros su estado de histeria. De todos modos, mucho no duraría, por lo que había que aprovechar… Era en ese momento, o nunca, como bien había escuchado antes.
Zebastian se dejaba llevar, por supuesto le cuidaba y protegía. Ella tampoco se salvaba de que sus emociones se vieran revueltas, pero sería él quien trataría de aplacar aquello. Sencillamente no era el lugar, y uno nunca sabía quien podía estar escuchando, por suerte figuro que nadie. Sin embargo, los guardias pronto hacían su trabajo… Y Anneli valía mucho, también sería quien les diera las órdenes de que harían en esa situación.
Naya esta cerca de la mesa de quesos, le acabo de ver. – No solo menciono eso al guardia destinado a buscarle, sino también para que Dorothy le escuchara. Claro, en ese momento quien realmente le importaba más era ella, sin embargo Naya… Ella era otra persona relevante, tanto para ella como para él. Por lo menos en del infierno no había que buscarla.
Cuando volvieron a encontrar su mirada, la escucho y apretó un poco la mano que de ella sostenía. –Amor, tranquila… ¿Te acuerdas lo del juego? Esto lo es. Ellos ejecutaron su movimiento… Ahoraserá nuestro turno. Pero ahora no, primero hay que enfriar la mente.– Por supuesto, se acercó a ella y prácticamente susurro las palabras, solo por y para ella sus palabras. Ni si quiera sabía de donde había podido decir aquello, solo que era mejor hacerlo.

Si ella quería irse, le apoyaría. Aunque prefería quedarse en el lugar y enfrentar eso de una vez. Además, tenía que estar pendiente de donde metería las narices los policías, aunque no tenían muchas acusaciones firmes para solo estar pendiente de los socios y la dueña. En ese momento, cada uno de los presentes sería de su prioridad. Y si cometían una estupidez-que es lo más seguro- no tendrían nada para hacer lo que sea que tenían en mente. Siempre era así, por eso cada uno seguía coleando por las calles de esta ciudad. Aunque sería divertido ver como se encargaban de esas histéricas personas, como si jamás fueran observado un cuerpo inerte. – Sabes que no confió más que en ti. Si nos vamos, hay que darles instrucciones exactas a los guardias, y que no se dejen intimidar por cualquier policía. Si ellos cumplieran bien su trabajo, nada de esto hubiera sucediera. – Seguramente haría una limpieza de trabajadores, la idea no estaba de más. Y con ello dejaba claro de que no confiaba en esos socios, como ni ellos de él… Todo era reciproco. Por otro lado, en otro lugar podría hablar con suma libertad.
Era su fiesta, era el lugar donde ella había planeado esto. Así que seguramente sabría a donde ir, por donde salir y demás. Por lo que solo era cuestión de moverse, y listo. Naya evidentemente iría con ellos, supuso, ella era… Era ella simplemente.

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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Mysteeri el Lun Nov 05, 2012 8:21 pm


PRIMERA TRAMA GLOBAL
¡Helsinki. ¡Eliseo o Infierno?!

Bélicoff, un hombre astuto y paciente, miraba el líquido ambarino de su vaso achatado, observando cómo giraba cuando movía el mismo. La guerra estaba declarada, lo sabía y no podía estar más ansioso por comenzar a destruir aquel estúpido club de mala muerte. Porque, para él, así era. Un club que simplemente tuvo suerte, ya que el comercio sexual era, sin duda alguna, una buena idea para comenzar a darte fama. Anneli Nurmi era ahora su objetivo. La mujer que valía la pena decir, era mucho más que una cara bonita. Tenía claro que era una enemiga digna de respetar, y que haría todo esto un tanto más… ¿Deleitante? Sí, esa era la palabra.

Soltó una risa ronca, que llenó toda la habitación con su sonido. No iba a permitir que una miserable mujer le robara el poder que había sido suyo mucho antes que ella naciera. No iba a permitir que siguiera haciéndose camino en su mundo. Su Finlandia. Bebió un sorbo de whiskey, sintiendo el ardor del líquido pasar por su garganta. En ése momento, se sintió el toque de la puerta. Sin voltearse, permitió que entrara. – ¿Está hecho? – preguntó simplemente, sin quitar la vista de la ventana. Sasha era uno de sus empleados de más confianza, teniendo años de servicio junto a él. Podía sentir la sonrisa y la satisfacción en la voz del hombre. – Sí, сэр, está hecho. - La sonrisa se contagió, transformando el semblante malévolo de Bélicoff, en un semblante malévolo con sonrisa torcida. Anneli Nurmi sería destruida. Y llegaría ante él a pedir misericordia.

Que el juego comience....

•••


La mafia rusa se erradicó en Finlandia, a principios de mil novecientos setenta y nueve, al notar que en su propio país, las cosas se estaban volviendo mucho más peligrosas para sus negocios. Mijaíl Bélicoff, que comenzó siendo un simple muchacho de los mandados para el Jefe de aquella época, fue dándose fama asesinando a los que estorbaban en sus planes. Y así logró transformarse en la máxima figura de la Mafia Rusa. Accionista principal de dos de los bancos más grandes en Finlandia, padrino de la droga y mejor proxeneta entre muchos, al notar que Anneli Nurmi y sus socios estaban quitándole terreno entre las calles de Helsinki, decidió hacer algo. Claramente, Anneli Nurmi sabía poco y nada de lo que estaban tramando a sus espaldas, así que Mijaíl decidió hacerse el invisible y enviar a la policía al club. Así, Anneli Nurmi tendría que explicar muchas cosas. Enviar espías al club también era buena idea, pero había que tener paciencia, ya que aquella mísera mujer iba a pagar haberse metido en su territorio. Nadie iba a quitarle su amado poder, y menos una estúpida mujer.

El plan era claro, por esa razón infiltró a dos policías corruptos a la aburrida fiesta de aniversario de ése día, para que pudieran hacer la carnada y la policía comenzara a meter sus narices en los negocios de Nurmi.

Sólo era el principio, el principio de la destrucción del Emporio Nurmi.





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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

Mensaje por Mysteeri el Lun Nov 05, 2012 8:26 pm


PRIMERA TRAMA DEL FORO
Tabla fabricada por Little Wonka ©


Trama Concluida

La trama acaba de concuirse, por favor estar al pendiente, pues de acuerdo al último post, todo en Helsinki va a cambiar.

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Re: ¡Helsinki. ¿¡Eliseo o Infierno?!

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